Numero 29

Le api se ne vanno


Las abejas se van


Por Samuel Jiménez Moraga

 

Los pueblos reaccionan, sus dirigentes también, las personas que viven desde la sinceridad y la verdad; esos seres especiales e indispensables, se agotan y se van.
Algo similar ocurre con la vida en su conjunto. Una noticia de gran misterio, ha sido sin duda la desaparición masiva de las abejas.

Desde USA y en España se estima que han desaparecido 9.000 millones de abejas. El cambio climático, problemas medio ambientales, pueden explicar la desaparición, pero también es posible, encontrar explicaciones más libres, cercanas a la poesía, a las emociones que conmueven a la humanidad y al conjunto de la vida.

La explotación de las personas y de los recursos naturales, la acumulación de poder y riqueza material, tienen sabores amargos para la dignidad y las abejas parecen haber preferido una suerte de retiro espiritual para meditar y ver los modos de encontrarse con la solidadidad, la fraternidad, la libertad, la justicia y la verdad; para luego volver y ofrecernos la miel de la bondad, del arte real de pensar, de la belleza y sus sentidos.
El fenómeno se produce en USA y pareciera que desde el origen de las causas que afecta la vida, las abejas se han ido a lugares desconocidos, para esperar o para simplemente sobrevivir a estos tiempos.

Einstein decía que”si desaparecieran las abejas, al hombre sólo le quedarían cuatro años de vida: sin abejas no hay polinización, ni hierba, ni animales, ni hombres».
No es broma, es una información que impacta y debiera provocar y conmocionar, pero sigue el hombre adherido como un imán al hoy que lo atrapa en estos sentidos de triunfo, que se fundan en hacer riqueza con la necesidad de las mayorías y en dar al uso de la fuerza, el rol que tenía el amor o el pensamiento.

Podemos abordar la desaparición de las abejas desde el mundo cientìfico, pero es posible intentar recrear la percepción de lo que vemos: un mundo indigno para la vida, con más poder que potencia.

Las abejas laboriosos y sociales como sensibles a los cambios. Por ello, pensamos que pueden responder a su modo a la situación de amenza, explotación, exclusión que afecta a nuestro mundo.

Podemos hablar de los transgénicos y la modificación genética de las plantas, pero la posibilidad de entender que es el aviso desesperado de una especie a otra, advirtiendo el error y los riesgos, es algo que se encuentra en la  libertad de pensar, sentir o imaginar.

La sospecha, la creciente tendencia a vivir bajo la amenaza de temores y miedos, la injusticia hacen que las personas sabias, buenas o santas se vayan, por prudencia, de aquellos sitios en que la amistad y la lealtad fueron reemplazadas por la ingratitud y la ausencia de valores positivos. Ellos ya se van; es tiempo de escuchar el grito de silencio y escuchar el mensaje: las abejas se van.( recuerden a Einstein)